Una parte fundamental del tratamiento es que las pacientes practiquen el autocuidado. Esto incluye mantener hábitos de vida saludables, como ejercicio regular, una nutrición adecuada y descanso adecuado. El autocuidado también implica aprender a establecer límites, delegar responsabilidades y priorizar el bienestar personal.
Realizar ejercicio regular, como actividades como el yoga prenatal, la caminata o la natación pueden mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés.
Mantener una nutrición adecuada, como una dieta equilibrada puede tener un impacto positivo en el estado de ánimo y la energía general.
Descanso adecuado, y no hablo solo de dormir bien, sino de herramientas como la meditación, el mindfulness y la respiración profunda, pueden ayudar a manejar los síntomas de ansiedad y depresión.